
El Cristo del Cementerio de Gibraleón es una sobria y venerada imagen que preside el camposanto municipal, constituida como un profundo símbolo de fe, memoria y recogimiento para la comunidad olontense. Esta figura, cargada de solemnidad, actúa como epicentro de la devoción durante las visitas a los difuntos y la festividad de Todos los Santos, representando el descanso eterno, la esperanza y el tributo de la villa a sus antepasados.
