
Se accede por un paseo, que atraviesa todo el cordón dunar, pudiéndose apreciar una gran vegetación propia de este entorno. Esta playa es la continuación de la Playa de la Gaviota – Punta del Caimán.
Se puede denominar como una de las zonas más vírgenes de Isla Cristina, con una longitud de 510 metros y 100 metros de ancho.
